jueves, 24 de junio de 2010

Viernes 12º del tiempo ordinario


En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
-«Señor, si quieres, puedes limpiarme.»
Extendió la mano y lo tocó, diciendo:
-«Quiero, queda limpio.»
Y en seguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo:
-«No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.»

Mateo 8, 1-4

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